El deterioro ambiental de las sierras de Alicante

Autor: Raimundo Montero

Como quiera que he caminado por las sierras de Alicante ya desde adolescente, siento verdadera grima al observar que con el paso de las décadas las sierras alicantinas van siendo arrinconadas con nuevas carreteras, autovías y chalets hasta casi en las cumbres, que van destruyendo su espacio vital, tanto para la fauna como para la flora.

Por motivos de espacio, no puedo pormenorizar el deterioro de cada montaña; pero me detendré en la sierra del Maigmo a manera de ejemplo. En ese mencionado territorio, en la década de los 70 había muy pocas casas por todas sus laderas y no se había construido la autovía de Alicante a Alcoy. Sin embargo y por desgracia, analicemos la situación actual en el 2011:

1.- A la izquierda de la gasolinera cercana al Maigmo, en dirección a Agost, se ha construido decenas de casas y esa zona en vez de parque natural parece una urbanización de playa. Las construcciones algunas serán ilegales, pero ahí están.

2.- La subida al denominado Balcón de Alicante (cara norte del Maigmo) se encuentra cada año con nuevas edificaciones y algunas a gran altura. Es evidente que no es zona urbana, pero no para de edificarse nuevos chalés. Uno de los propietarios, hará unos 30 años, destruyó para la fauna y montañeros la única fuente natural que había en esa zona, con tal de que nadie entrase en su finca que no estaba vallada.

3.- Lo mismo sucede en la subida de Castalla hacia el Xorret de Catí. Al lado de la misma carretera no dejan de construirse casas y algunas a gran altura de la sierra.

4.- A la derecha de la subida de Castalla al Xorret de Cati, justo debajo de la cima el Despeñador, hay ya más de cien chalés y algunos dentro de la pinada del parque.

Frente al Despeñador, en dirección Norte, se ha construido la urbanización fantasmagórica Castalla Internacional. Un montón de adosados, casi todos vacíos, que no se hallan ni en el monte ni en la playa, ni siquiera cerca de Castalla. En nuestra querida Comunidad Valenciana se ha talado centenares de árboles para urbanizaciones fantasmas como ésta, con tal de especular y ganar dinero fácil ya se ha destruido casi toda la costa; en los últimos años muchos contructores en connivencia de algunos alcaldes intentan incrementar desmesuradamente su patrimonio con Campos de Golfs o urbanizaciones como la mencionada que están arrasando el interior de la provincia de Alicante. Defino lo de fantasmas debido a que un día me acerque a esas casas y no vi a casi nadie. Otro aspecto para mí ininteligible es como hay gente que compra adosados en zonas como esta urbanización descrita; pues no tiene ningún servicio; has de ir en auto para todo y encima no vives aislado sino con vecinos y en casas todas igualitas y alejadas de la sierra, de los pueblos y del mar por demasiados kilómetros. Supongo que a quienes compran en esos lares les importará un comino contaminar la atmósfera, pero como no dispongan de extensa riqueza no llegarán a final de mes de tanto gasto en gasolina o diesel.

Con tanta urbanización y campos de golfs, desde las cimas de las sierras alicantinas va desapareciendo los bosques y se divisan infinidad de suelo rústico convertido en urbano con urbanizaciones a veces más grandes que los pueblos de los alrededores. Generalmente te puede expropiar el Estado y no como actualmente en España, que con el visto bueno del ayuntamiento de turno te puede despojar cualquier especulador constructor-inmobiliario; los cuales, con tal de enriquecerse, edificarán en medio de los bosques. Aquí se encuentra el apaño: sólo en justicia puede expropiar un ente público (Estado, Diputación, Comunidad Autónoma o Ayuntamiento) para crear un hospital, instituto, etc.; sin embargo, ¿cómo no denunciamos ante los juzgados que nos incauten y expolien promotores privados inmobiliarios para que, por una ridícula indemnización, se adueñen de nuestras posesiones y destrocen las montañas y los valles más entrañables de Alicante? Con esas urbanizaciones o campos de golfs lo que pretenden es vender 500 viviendas de tacada a gente mal informada; pues no entiendo como engatusan a familias que abonan de 160.000 a 230.000 euros para esta sinrazón: hay familias que entre tanto viaje de la sierra Maigmo, Ponoch, etc. a Alicante o Alcoy, pongamos por caso, de ida y vuelta al trabajo, colegios, peluquerías, tiendas etc., de su zona de la montaña a la ciudad, recorrerán cada una cientos de kilómetros diarios. O sea, residirían en una zona muy desabitada y sin servicios, sin las ventajas del aislamiento de la montaña y sin los beneficios de las poblaciones; rodeados de vecinos, de ruidos y de las molestias de la urbanización, y casi sin ningún servicio, salvo que hagas de taxista para ir al trabajo, llevar a los hijos al colegio o instituto; cines, mercados, bares, etc. Antes de que sea demasiado tarde, ¿por qué los alicantinos no defendemos nuestros parajes rurales y montañas de tanto especulador-depredador?

Raimundo Montero es profesor de Filosofía del Instituto Miguel Hernández de Alicante.

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